¿Cómo sustituirá la IA a los médicos en el futuro?

Ilustración de una persona hablando por teléfono y sujetando un portapapeles, de pie junto a un gran robot con brazos mecánicos, que simboliza la inteligencia artificial en la atención sanitaria, sobre un fondo verde claro con formas circulares.

La Inteligencia Artificial (IA) se ha infiltrado rápidamente en casi todos los sectores imaginables, y la industria sanitaria no es una excepción. Aunque el potencial de la IA para revolucionar el campo de la medicina es innegable, ha suscitado acalorados debates entre los profesionales sanitarios. ¿Pueden estos algoritmos inteligentes sustituir completamente a los médicos, o servirán como asistentes, mejorando la eficiencia mientras los médicos mantienen el liderazgo? Para responder a estas preguntas, exploraremos lo que piensa la comunidad médica sobre la IA, cómo se utiliza actualmente en medicina y si sustituirá o no a los médicos humanos en un futuro próximo.

¿Cómo se utiliza la IA en medicina?

Les guste o no a los médicos, la IA ya está transformando la asistencia sanitaria, abordando desde el diagnóstico hasta los flujos de trabajo administrativos. Según los resultados de una encuesta reciente de Sermo, los médicos utilizan la IA a distintos niveles en su vida diaria. Mientras que el 41% de los encuestados utiliza la IA para tareas básicas como la búsqueda de imágenes, sólo el 7% ha integrado totalmente la IA en sus consultas, y el 21% está aterrorizado o se opone al uso de la IA, a menudo citando sus actuales limitaciones de privacidad y confianza. Aun así, la presencia de la IA en la asistencia sanitaria es significativa y se está expandiendo en múltiples ámbitos.

Dónde está influyendo ya la IA en la asistencia sanitaria

La tecnología actual de IA destaca en áreas que requieren análisis de datos y reconocimiento de patrones. Por ejemplo:

  • Diagnóstico médico: Los algoritmos de IA han demostrado una precisión comparable a la de los radiólogos entrenados en algunas tareas de diagnóstico por imagen, especialmente en entornos de investigación controlados, identificando afecciones como el cáncer, las cardiopatías y los trastornos neurológicos. Sin embargo, la generalización a la práctica clínica del mundo real sigue siendo objeto de investigación. La investigación pone de relieve cómo las herramientas de IA agilizan el diagnóstico al tiempo que minimizan el error humano en la supervisión, especialmente en los casos complejos o difíciles de detectar.
  • Planes de tratamiento personalizados: mediante el análisis predictivo, la IA en sanidad ayuda a adaptar los tratamientos a cada paciente.
  • Simplificaciones administrativas: La IA destaca sobre todo en la sustitución de tareas repetitivas, como la programación de citas, la facturación y la codificación, ayudando a aliviar la carga administrativa de los médicos.
  • Asistencia virtual: Los chatbots de IA pueden atender las consultas de los pacientes y las preguntas más habituales, ayudando a reducir la carga de trabajo de los profesionales y el personal sanitario. Esto lo resume elocuentemente un médico generalista en Sermo, que explica: «La IA puede ayudar a los médicos a adoptar un enfoque más integral de la gestión de la enfermedad, coordinar mejor los planes de atención y ayudar a los pacientes a gestionar y cumplir mejor sus programas de tratamiento a largo plazo, además de ayudar a los proveedores a identificar a los enfermos crónicos que puedan correr el riesgo de sufrir un episodio adverso.»

No obstante, como afirma un miembro de Sermo y médico de familia, «la medicina actual ya ha tomado un camino de mayor dependencia del ordenador que del paciente: las interacciones personales están desapareciendo, dejando de lado el tratamiento de toda la gama de preocupaciones del paciente y otras cuestiones ajenas al problema principal. Esto ya está ocurriendo debido al tiempo de consulta de https://www.sermo.com/resources/ai-deskilling/restricted, de 15 a 20 minutos por paciente, y a las entradas informáticas que se requieren hoy en día. Las interacciones en persona ya están desapareciendo, lo que conduce con demasiada frecuencia a evaluaciones incompletas y diagnósticos erróneos. La IA tiene ciertamente algunos usos, pero no puede sustituir al médico».

Cuando Sermo encuestó a los médicos sobre las posibles funciones de la IA en la asistencia sanitaria:

  • El 46% de los encuestados ve su valor como herramienta administrativa, como un escribiente, para reducir el papeleo.
  • Sólo el 17% cree que podría hacer sugerencias clínicas significativas, lo que demuestra que su alcance sigue siendo limitado.
  • El 16% cree que la IA podría mejorar el reembolso haciendo sugerencias sobre facturación y codificación.
  • El 13% dice que la IA podría ayudar con la programación, pero nada más.

Aunque muchos reconocen los puntos fuertes de la IA, la preocupación por que sustituya a los médicos o reduzca la calidad de la asistencia es generalizada. Reflejo de ello es la opinión de un neurocirujano en Sermo, que escribe: «Creo que el uso de la IA tiene aspectos positivos y negativos. Un aspecto negativo para los médicos y los pacientes es que, a medida que se hace más potente para diagnosticar, pueden utilizarla más los PN y los AP, y hacer que se les perciba igual que a los médicos. Las compañías de seguros podrían utilizarlos para sustituir a muchos médicos, más de lo que lo hacen ahora. También podría disminuir el número de cirujanos necesarios. Podrían ver a los pacientes en la consulta y tomar decisiones quirúrgicas, más de lo que lo hacen actualmente».

Por qué la IA no sustituirá a los médicos

El miedo a la sustitución por la IA en la comunidad sanitaria es generalizado. Una encuesta reciente de Sermo revela que el 58% de los médicos cree que la IA cambiará la faz de la asistencia sanitaria, ya sea disminuyendo el papel del médico o convirtiéndolo en obsoleto.

Sin embargo, este artículo está aquí para arrojar luz sobre la verdad del asunto. Incluso con los rápidos avances de los modelos de IA, hay varias razones por las que los médicos siguen siendo insustituibles en la atención al paciente. La medicina no consiste sólo en tomar decisiones basadas en datos; abarca la empatía humana, la comunicación intercultural, el juicio clínico y la capacidad de gestionar situaciones complejas y llenas de matices.

El toque humano en medicina

La asistencia sanitaria se basa en la confianza y la comunicación, elementos que las máquinas no pueden reproducir. A pesar de las proezas de la IA, el 42% de los médicos encuestados por Sermo creen que sus funciones perdurarán. ¿Por qué? Porque la gente siempre valorará la empatía y la interacción de persona a persona en la asistencia sanitaria. Un estudio sobre la confianza explica que es más probable que los pacientes sigan las recomendaciones de tratamiento cuando se sienten emocionalmente conectados a sus médicos.

Fíjate en esta reflexión de un cirujano general del Reino Unido: «Gran parte de la medicina es un ‘arte’ más que ciencia pura. Será difícil que la IA capte todos los mensajes subliminales, sobre todo no verbales, que los médicos humanos recogen subconscientemente». Otro médico de medicina familiar de EE.UU.escribe en Sermo: «Creo que algunos utilizarán la IA, pero la relación médico-paciente y el «arte» de la medicina no sucumbirán a la IA».

Toma de decisiones médicas complejas

La toma de decisiones clínicas eficaces abarca algo más que los síntomas y los resultados de las pruebas.

  • Síntomas contradictorios: los médicos humanos utilizan la experiencia y la intuición para dar prioridad a un síntoma sobre otro cuando los signos clínicos se contradicen.
  • Indicios tácitos: la comunicación no verbal, como darse cuenta de las dudas, el lenguaje corporal o el malestar emocional de un paciente, es fundamental en la asistencia sanitaria. Además, los modelos de IA pueden sufrir sesgos derivados de cómo se entrenan los programas de IA.
  • Determinantes sociales de la salud: tratar una enfermedad no consiste sólo en recetar medicamentos. Factores como los ingresos, la vivienda o la proximidad a centros médicos desempeñan un papel, cosas que ningún algoritmo de IA puede comprender plenamente.
  • Imprevisibilidad en la atención: las condiciones de los pacientes pueden oscilar drásticamente. Los médicos saben adaptar los planes en tiempo real con una visión realista de los recursos disponibles.

Esto se combina con otra perspectiva de un encuestado de Sermo en Alemania, que comenta: «La IA superará muchas de mis profesiones cotidianas, pero no podrá sustituirme totalmente». Más allá del diagnóstico, los médicos ofrecen empatía, gestionan el miedo y guían a los pacientes a través de complejidades emocionales y éticas, aspectos de la atención al paciente de calidad que la IA no puede reproducir.

¿Los pacientes utilizan la IA para autodiagnosticarse?

Los pacientes ya tienen fama de buscar en Google y preguntar en WebMD sobre cualquier síntoma. Más recientemente, los pacientes están recurriendo a herramientas de IA y chatbots en línea antes de poner un pie en la consulta del médico. Según una encuesta reciente de Sermo, el 47% de los médicos citan el diagnóstico erróneo o el retraso en la atención como su principal preocupación cuando los pacientes utilizan la IA para obtener asesoramiento médico. A otro 24% le preocupa que la IA carezca de los matices clínicos necesarios para tomar decisiones acertadas.

Los chatbots avanzados y los agentes virtuales son ejemplos de IA conversacional en sanidad, que ofrecen una experiencia de chat más humanizada que los bots tradicionales. Los pacientes pueden utilizar la IA conversacional para reservar, cancelar o reprogramar citas, preguntar sobre su medicación u obtener detalles sobre un diagnóstico, todo ello cómodamente sin necesidad de llamar o visitar la clínica. Los médicos se benefician de los recordatorios automáticos de citas, la transcripción de las interacciones con los pacientes y la recopilación simplificada de opiniones. Sin embargo, aún no se ha decidido la eficacia de estas herramientas.

Un interesante estudio de caso sobre cómo los pacientes utilizan la IA procede de The British Medical Journal, donde la paciente Hayley Brackley informó de que había perdido gran parte de su visión aparentemente de la nada. Acudió a una clínica local con dolor ocular, donde un farmacéutico le diagnosticó sinusitis. Tomó el medicamento recomendado, pero su visión empezó a deteriorarse rápidamente.

Su primer paso fue pedir consejo a ChatGPT. El chatbot le sugirió que se hiciera una revisión, y así lo hizo. Un óptico le detectó una inflamación importante y una hemorragia en el nervio óptico, que ahora se está tratando.

No es de extrañar que primero recurriera a ChatGPT. Lo prefiere a Google porque es más rápido y más conversacional. No es la única: 200millones de personas utilizan este chatbot de IA a diario. Antes de su cita con el oculista, también utilizó ChatGPT para prepararse para posibles preguntas, lo que aumentó su confianza. A Brackley, que padece TDAH y autismo, esto le resultó especialmente útil.

Esto plantea cuestiones clave. ¿Deben los pacientes confiar en las herramientas de IA? ¿Cómo deben responder los sistemas sanitarios a los pacientes que utilizan herramientas no probadas? ¿Y qué revela esto sobre las deficiencias de la asistencia sanitaria?

Los médicos que escriben en Scientific American informan de que las plataformas de diagnóstico impulsadas por IA, como Med-PaLM de Google, pueden ser muy precisas en entornos controlados: coinciden con el consenso médico y científico el 92,6% de las veces, frente al 92,9% de los médicos. Sin embargo, estos sistemas suelen quedarse cortos cuando se trata de casos complejos o urgentes, porque carecen de la profundidad y los matices de la experiencia humana. Además, la ausencia de seguridad personal y la tendencia a pasar por alto detalles sutiles pueden causar una ansiedad innecesaria, lo que lleva a muchos pacientes a volver a sus médicos en busca de más orientación.

La encuesta de Sermo refleja una mezcla de reacciones de los pacientes ante el uso de la IA en la asistencia sanitaria:

  • El 32% de los pacientes sentían curiosidad por la IA, pero se mantuvieron neutrales.
  • El 15% de los pacientes afirman sentir entusiasmo por sus posibilidades.
  • Un significativo 41% de los médicos afirmó que la IA aún no ha surgido en sus conversaciones con los pacientes.

Estas cifras sugieren que, aunque existe curiosidad, la IA todavía tiene que establecerse como una alternativa de diagnóstico fiable para los pacientes, y la precisión varía mucho entre los chatbots. Para reforzar este punto, un patólogo de Sermo explica: «Para mí, la IA está aquí para quedarse, y es una gran herramienta en la práctica médica. No veo la IA como una amenaza para las oportunidades de trabajo de los médicos. Sólo tiene sus funciones. Pero lo que me preocupará serán los clientes que busquen la ayuda de la IA en la gestión de sus casos de salud sin tener en cuenta la aportación profesional del médico.»

La IA y los médicos en la atención al paciente

La IA no tiene por qué competir con los médicos; cuando se aplica con transparencia, debe complementarlos. Al reducir las tareas mundanas y mejorar potencialmente la precisión diagnóstica, la IA permite a los médicos centrarse en lo que más importa: ofrecer la mejor atención posible al paciente.

Mejorar la precisión diagnóstica

Los resultados de la encuesta Sermo muestran que el 46% de los médicos identifican la mejora de las tasas de detección como la contribución más significativa de la IA.

En el cribado del cáncer de mama, la IA identifica patrones y anomalías en las mamografías invisibles a simple vista, señalando estructuras similares a tumores y mejorando potencialmente las tasas de detección precoz del cáncer. Los falsos positivos son una de las principales preocupaciones en el cribado del cáncer. Sin embargo, las nuevas herramientas multimodales basadas en IA y entrenadas en medio millón de mamografías han demostrado ser prometedoras, reduciendo las retiradas en un 31,7% y la carga de trabajo de los radiólogos en un 43,8%, al tiempo que mantienen una sensibilidad del 100% en el entorno del estudio.

No es de extrañar que el 57% de los médicos estadounidenses esperen que la IA se convierta en rutina en los diagnósticos de todas las especialidades dentro de cinco años.

Ampliar las opciones de tratamiento

La IA está ampliando las opciones de tratamiento mediante el análisis de grandes conjuntos de datos multimodales que abarcan la genómica, las imágenes médicas, los resultados de laboratorio y las notas clínicas para descubrir patrones y sugerir terapias que los métodos tradicionales podrían pasar por alto o no podrían cribar de forma realista. Un artículo publicado en Future Healthcare Journal destaca cómo esto impulsa la terapéutica de precisión, permitiendo una atención más personalizada para enfermedades complejas o raras. Las plataformas de IA también evalúan los datos inmunológicos y farmacológicos para identificar nuevas opciones de tratamiento, desde regímenes de medicación optimizados hasta coincidencias de ensayos clínicos específicos.

La inteligencia colaborativa -la IA trabajando junto a los médicos- amplifica este impacto. La IA actúa como una segunda opinión, analizando los resultados de los análisis de sangre y los historiales médicos para señalar diagnósticos o terapias. A continuación, los médicos interpretan estos resultados para garantizar una asistencia personalizada y segura. Al combinar los conocimientos de la IA con la experiencia de los médicos, los pacientes tienen acceso a una gama más amplia de tratamientos basados en pruebas, lo que hace que «¿qué más es posible?» sea una pregunta prometedora en la asistencia sanitaria.

Oportunidades futuras para la IA y la colaboración entre médicos

Los médicos ven la IA en la asistencia sanitaria como un asistente muy eficaz, que elimina las tareas pesadas en lugar de restarles importancia. En palabras de un oncólogo y miembro de Sermo: «Creo que la IA es estupenda para cosas administrativas o que no están directamente relacionadas con decisiones médicas».

Los desarrollos futuros de la IA y la colaboración entre médicos pueden incluir:

  • Seguimiento del paciente: Las herramientas de IA pueden realizar un seguimiento de las constantes vitales de los pacientes y predecir acontecimientos adversos.
  • Predicciones de resultados: aprovechar el aprendizaje automático para personalizar los tratamientos basándose en millones de puntos de datos y en el historial y los genomas individuales de los pacientes.
  • Automatización administrativa: Los programas de IA pueden gestionar el papeleo rutinario, la programación y el seguimiento para reducir el agotamiento.
  • Análisis de la literatura médica: La IA puede escanear y sintetizar rápidamente los hallazgos de grandes volúmenes de investigación, ayudando a los médicos a mantenerse al día y a generar conocimientos basados en pruebas para las decisiones clínicas y los escritos académicos.

Conclusión

La IA en la asistencia sanitaria es una fuerza revolucionaria, con la posibilidad de automatizar las tareas administrativas, mejorar la precisión de los diagnósticos y proporcionar información basada en datos. Sin embargo, está claro que la IA no sustituirá a los médicos, sino que ampliará sus capacidades. El juicio, la empatía y la adaptabilidad humanos siguen estando fuera del alcance digital.

En Sermo, las conversaciones sobre la IA en medicina arrojan luz sobre las ideas del mundo real. Cada miembro tiene algo valiosísimo que aportar, desde los escépticos a los entusiastas, y cada debate hace avanzar la aguja. Tanto si estás explorando la integración de la IA como compartiendo el último éxito de tu consulta, la plataforma de Sermo, que da prioridad a los médicos, ofrece un espacio de colaboración para crecer y aprender juntos.

Puntos clave

  • La IA es un asistente, no un sustituto, en el ámbito médico. Se utiliza cada vez más en diagnósticos, tareas administrativas y planificación de tratamientos, pero es incapaz de sustituir el juicio humano y la empatía que aportan los médicos.
  • Los pacientes siguen confiando más en los médicos humanos. La mayoría de los pacientes prefieren la interacción humana en relación con decisiones delicadas o cuidados matizados, lo que demuestra que la IA se considera una herramienta, no un sustituto.
  • Los médicos son prudentemente optimistas. Los médicos reconocen el potencial de la IA para reducir la carga de trabajo y mejorar la precisión, pero también expresan su preocupación por el exceso de confianza, la parcialidad y los riesgos éticos.
  • En Sermo, los médicos debaten abiertamente las ventajas y los inconvenientes de la IA en medicina, ofreciendo ideas del mundo real y desafiando el bombo publicitario con perspectivas clínicas fundamentadas.