La separación en 2001 de los gemelos unidos Ganga y Jamuna Shrestha en Singapur sigue siendo una de las hazañas más ambiciosas y técnicamente difíciles de la historia de la cirugía moderna. Con una duración sin precedentes de 103 horas, la operación no sólo estableció un récord mundial de duración, sino que también redefinió los límites de la colaboración multidisciplinar, el uso de tecnologías emergentes y la gestión del riesgo quirúrgico.
Sin embargo, en una encuesta reciente de Sermo, sólo el 36% de los médicos la identificaron correctamente como la intervención multidisciplinar compleja más larga jamás registrada: el 64% no lo hizo. Esta laguna de conocimientos subraya por qué es importante volver a examinar el caso: ofrece lecciones raras y perdurables sobre la evolución de los procedimientos complejos, la integración de las tecnologías virtual y 3D en la planificación quirúrgica, y el delicado equilibrio entre la ambición quirúrgica y la seguridad del paciente.
Este artículo examina todas las facetas de la separación de los gemelos Shrestha, desde el escenario clínico inicial y los formidables obstáculos técnicos y éticos, hasta la planificación de vanguardia, las innovaciones intraoperatorias y las implicaciones más amplias para el futuro de la cirugía.
Estado médico inicial de Ganga y Jamuna Shrestha
Nacidas en Katmandú (Nepal) el 17 de marzo de 2000, Ganga y Jamuna Shrestha estaban unidas por la parte superior de la cabeza, una forma poco frecuente de gemelismo craneofacial que se da aproximadamente en 1 de cada 2,5 millones de nacidos vivos. Esta afección, que afecta aproximadamente al 2% de los gemelos unidos, suele implicar bóvedas craneales, vasos sanguíneos y tejido cerebral compartidos, lo que hace que la separación sea uno de los procedimientos quirúrgicos más complejos y de mayor riesgo.
Las imágenes revelaron que compartían grandes porciones de cráneo y un sistema de drenaje venoso común, pero ningún tejido neural significativo, lo que en teoría hacía posible la separación. El reto consistía en dividir los vasos sanguíneos y el hueso entrelazados sin causar hemorragias mortales ni daños neurológicos graves.
Su primer año estuvo marcado por infecciones recurrentes en la zona de la unión, retraso en el desarrollo y movilidad restringida. A medida que sus personalidades y capacidades empezaban a divergir, aumentaba la preocupación por sus resultados neurocognitivos a largo plazo si no se separaban, lo que subrayaba tanto la urgencia como la complejidad de la operación prevista.
Contexto histórico: el maratón quirúrgico de las 103 horas
En el cambio de milenio, las intervenciones quirúrgicas de varios días eran raras, y las separaciones exitosas del craneófago aún más raras:las tasas de supervivenciarondaban por debajo del 20%, y la mayoría de los supervivientes sufrían discapacidades graves. En este contexto, el caso de Singapur de 2001 rompió los precedentes, con una duración sin precedentes de 103 horas a lo largo de cuatro días ininterrumpidos. Los gemelos tenían sólo 1 año y 17 días cuando comenzó la operación, el 6 de abril de 2001, en el Hospital General de Singapur.
El esfuerzo exigió una coordinación extraordinaria. Dirigidos por el neurocirujano Dr. Keith Goh y el cirujano plástico Dr. Chumpon Chantharakulpongsa, más de 20 asesores superiores y 100 miembros del personal médico trabajaron en turnos rotatorios. Los preparativos duraron más de seis meses, e incluyeron simulaciones avanzadas, ensayos con todo el equipo y la creación de instrumentos quirúrgicos a medida.
El Dr. Ben Carson,renombrado neurocirujano pediátrico estadounidense conocido por ser pionero en las separaciones de gemelos craneópagos, actuó como asesor del equipo quirúrgico de Singapur durante la exhaustiva preparación de la separación de Ganga y Jamuna Shrestha en 2001.
Aunque no estuvo en el quirófano realizando la intervención de 103 horas, se recurrió a la experiencia de Carson en casos similares durante la fase de planificación de seis meses, en la que proporcionó orientación sobre la estrategia quirúrgica y el uso de imágenes avanzadas y modelado de realidad virtual.
La escala y la ambición del esfuerzo atrajeron la atención mundial, no sólo como muestra de heroísmo quirúrgico, sino como prueba de los límites de la ciencia médica. Medios como la BBC y el South China Morning Post documentaron el procedimiento en detalle, ofreciendo una visión poco frecuente de los inmensos retos logísticos y éticos a los que se enfrentó el equipo.
Desafíos quirúrgicos
La separación requería navegar por estructuras craneales compartidas y un complejo sistema de drenaje venoso sin dañar el tejido cerebral crítico. La larga duración de la operación agravó los riesgos, exigiendo una planificación meticulosa para evitar la fatiga, mantener la esterilidad y administrar la anestesia durante cuatro días seguidos. Cada etapa conllevaba la posibilidad de complicaciones catastróficas, desde una hemorragia incontrolada hasta un colapso neurológico abrupto.
Asistencia tecnológica
El equipo fue pionero en el uso de la realidad virtual (RV) y la simulación informática avanzada para modelar la anatomía craneal de los gemelos, una tecnología puntera en 2001. Se fusionaron resonancias magnéticas, tomografías computarizadas y angiografías de alta resolución en una reconstrucción tridimensional, lo que permitió a los cirujanos «recorrer» el procedimiento, identificar los cuellos de botella anatómicos y planificar cortes óseos y separaciones vasculares precisas.
Los ensayos de RV mejoraron la precisión, potenciaron la coordinación del equipo y permitieron estrategias de reconstrucción específicas para cada paciente. Junto con la RV, las imágenes 3D fusionadas proporcionaron mapas anatómicos detallados que guiaron las decisiones quirúrgicas. Aunque la impresión 3D era aún incipiente, este caso sentó las bases para su adopción generalizada, que ahora se utiliza para practicar la separación ósea, simular la manipulación de vasos y preajustar implantes personalizados.
El resultado de la cirugía más larga de la historia
Ambos gemelos sobrevivieron a la separación y fueron dados de alta sólo cinco días después. En el postoperatorio, cada uno se sometió a una amplia reconstrucción de la bóveda craneal utilizando colgajos de tejido biológico y materiales sintéticos como polimetacrilato de metilo y malla de titanio, modelados a partir de imágenes preoperatorias para su rápida adaptación. Meses de expansión tisular por etapas antes de la cirugía garantizaron una cobertura adecuada del cuero cabelludo.
Por desgracia, Ganga falleció en 2008 de neumonía y meningitis. Jamuna, sin embargo, sigue sana, y su supervivencia es un testimonio de la precisión, planificación y resistencia del equipo quirúrgico. El caso sigue influyendo en los enfoques modernos de las intervenciones craneofaciales y neuroquirúrgicas complejas en todo el mundo.
¿Qué tipo de operaciones tardan más en realizarse?
Aunque la separación de 103 horas de los gemelos Shrestha constituye un caso atípico extremo, hay otros procedimientos conocidos por su prolongada duración. En la duración quirúrgica influyen múltiples factores: la complejidad de la anatomía implicada, el estado general del paciente, la necesidad de una disección o reconstrucción meticulosas y la integración de tecnologías avanzadas que, al tiempo que mejoran la precisión, pueden prolongar el tiempo operativo.
En una encuesta reciente de Sermo, el 60% de los médicos afirmaron que la intervención quirúrgica más larga en la que habían participado personalmente o de la que habían sido testigos había durado entre 6 y 12 horas, el 24% entre 12 y 48 horas y el 7% había participado en intervenciones de más de 48 horas. El mayor reto en estos casos ultralargos, según el 73% de los encuestados, es la gestión de la resistencia del cirujano: coordinar varios equipos quirúrgicos y turnos y evitar al mismo tiempo los errores relacionados con la fatiga.
Las experiencias comunitarias se hacen eco de estas conclusiones. Un médico generalista de España señaló que «la rotación del personal, la subespecialización, la mejora de la monitorización hemodinámica y de los fármacos anestésicos, y los avances tecnológicos hacen que las cirugías largas sean menos peligrosas hoy en día, aunque la cirugía cardiaca sigue siendo una de las más importantes.» Un médico de medicina interna de EE.UU. recordó un trasplante de hígado durante la facultad de medicina, y calificó a los cirujanos y anestesistas de «estrellas del rock». Un patólogo de EE.UU. describió procedimientos de trasplante que duraban casi un día entero, y añadió: «Espero que los cirujanos tengan buena resistencia y capacidad para trabajar con hambre, sed y cansancio.»
Otras especialidades compartieron casos igualmente exigentes. Un cirujano general de Colombia relató un colgajo microvascular de 12 horas para cirugía de cabeza y cuello, destacando la inteligencia emocional y la coordinación de equipo necesarias. Un médico general de Colombia recordó haber asistido a la reparación de un aneurisma cerebral pediátrico durante 12 horas, y citó a un profesor de neurocirugía que calificó el cierre satisfactorio de «orgásmico» por la pura satisfacción de salvar una vida tras horas de intensa concentración.
Cirugías que más tardan
Aunque la mayoría de las operaciones -incluso las más complejas- se miden en horas, algunas van mucho más allá de los límites de la resistencia, la tecnología y la logística.
Estos maratones quirúrgicos son poco frecuentes no sólo por su duración extrema, sino porque exigen una coordinación impecable, una planificación avanzada y la capacidad de mantener la precisión bajo una presión implacable. Desde separaciones neuroquirúrgicas de varios días hasta intrincados trasplantes multiorgánicos, este tipo de cirugías están redefiniendo lo que es quirúrgicamente posible.
Laparotomías exploratorias de urgencia
Las laparotomías exploratorias de urgencia pueden prolongarse durante muchas horas cuando los cirujanos deben identificar y reparar múltiples lesiones traumáticas en pacientes inestables. La urgencia de estos casos a menudo implica trabajar sin la ventaja de una planificación preoperatoria completa, lo que aumenta su imprevisibilidad.
Cirugías citorreductoras – de 4 a 10 horas
Las cirugías citorreductoras, a menudo realizadas para cánceres abdominales avanzados, son intrínsecamente largas porque requieren la extirpación de todos los depósitos tumorales visibles de múltiples órganos y superficies peritoneales. Cuando se combinan con HIPEC (quimioterapia intraperitoneal hipertérmica), la operación se prolonga aún más, ya que la quimioterapia calentada circula dentro de la cavidad abdominal para dirigirse a la enfermedad microscópica.
Trasplantes de hígado – de 5 a 8 horas
Los trasplantes de hígado son otro procedimiento maratoniano, que exige la extirpación precisa del órgano enfermo, la preparación del hígado del donante y la reconexión meticulosa de los vasos sanguíneos y los conductos biliares. Una anatomía vascular compleja o cirugías abdominales previas pueden añadir horas al proceso.
Procedimientos de Whipple – de 6 a 7 horas
Del mismo modo, los procedimientos de Whipple (pancreaticoduodenectomías) para cánceres pancreáticos o periampulares requieren una disección cuidadosa alrededor de los vasos sanguíneos principales y la reconstrucción del tubo digestivo, lo que las convierte en unas de las cirugías abdominales técnicamente más exigentes.
Correcciones de deformidades complejas de la columna vertebral – 8 horas
En ortopedia y neurocirugía, las correcciones de deformidades vertebrales complejas -sobre todo las que implican instrumentación y fusión multinivel- pueden durar hasta dos dígitos de horas. Estos casos requieren una atención constante a la vigilancia de la médula espinal, la alineación precisa y la colocación de los herrajes.
Neurocirugías en varias etapas – 10 a 15 horas
Por último, las neurocirugías en varias fases, como las de grandes tumores de la base del cráneo o intrincadas malformaciones vasculares, pueden realizarse en días consecutivos o en prolongadas sesiones únicas. Estas operaciones exigen una precisión extrema para evitar lesiones neurológicas, a menudo con sistemas intraoperatorios de imagen y navegación que guían cada movimiento.
Qué impulsa la duración y el éxito de las cirugías ultralargas
Cuando se les preguntó qué tipo de cirugía lleva más tiempo, más del 40% de los médicos de Sermo señalaron los trasplantes multiorgánicos, que combinan la complejidad de las reconstrucciones múltiples con las exigencias logísticas de la conservación e implantación de órganos.
Casi un tercio de los encuestados atribuyó a la mejora de la gestión y la monitorización de la anestesia el principal factor que permite el éxito de las intervenciones ultralargas hoy en día, en comparación con hace décadas. Y cuando se espera que una intervención dure más de 24 horas, casi la mitad dijo que el enfoque ideal depende del estado del paciente y de los objetivos quirúrgicos, lo que subraya la toma de decisiones individualizada que define la práctica quirúrgica moderna.
En todos estos ejemplos, los puntos en común son la complejidad quirúrgica, la necesidad de conocimientos multidisciplinarios y el delicado equilibrio entre la minuciosidad y la seguridad del paciente. Los avances en diagnóstico por imagen, robótica y cuidados perioperatorios han mejorado los resultados, pero en muchos casos también han redefinido lo que es quirúrgicamente posible, a veces a costa de un mayor tiempo en el quirófano.
Cómo prepararse para una intervención quirúrgica larga como médico
Las cirugías ultralargas ponen a prueba no sólo la destreza técnica, sino también la resistencia física, la concentración mental y la coordinación del equipo. La preparación comienza mucho antes de la primera incisión e implica tanto la preparación personal como la planificación colectiva. Los cirujanos y anestesistas que abordan estos casos estratégicamente están mejor equipados para mantener la precisión y evitar errores relacionados con la fatiga.
Las estrategias clave de preparación incluyen:
- Prioriza el sueño – Asegúrate un descanso adecuado en los días previos a la cirugía para mantener la concentración y la toma de decisiones.
- Come bien y mantente hidratado – Mantén unos niveles de energía constantes y evita la deshidratación durante la bipedestación prolongada.
- Usa medias de compresión – Reduce el riesgo de encharcamiento venoso y fatiga en las piernas.
- Concéntrate en una buena postura – Evita la tensión musculoesquelética durante largas horas.
- Haz pausas estratégicas: rota cuando sea posible para recuperarte sin interrumpir el flujo de trabajo.
- Revisa a fondo el caso: comprende el plan quirúrgico, las posibles complicaciones y las medidas de contingencia.
- Anticipa las necesidades del paciente – Prepárate con antelación para las necesidades intraoperatorias y postoperatorias.
- Comunícate con el paciente – Genera confianza y establece expectativas para los procedimientos complejos y de alto riesgo.
- Coordínate con el equipo quirúrgico – Alinea funciones, tiempos y protocolos de traspaso para garantizar una ejecución sin fisuras.
Los relatos reales de los médicos ponen de manifiesto cómo se aplican estas estrategias en la práctica. Un cirujano vascular de Sermo describió una resección intestinal de 10 horas en la que el equipo rotó al personal durante los descansos, supervisó la anestesia y el posicionamiento para evitar complicaciones, introdujo en ciclos instrumentos nuevos y mantuvo un estricto control de las infecciones, al tiempo que planificaba los cuidados postoperatorios en la UCI.
Otro médico, otorrinolaringólogo, reflexionó sobre un caso de 12 horas en el que el mayor reto no fue la habilidad técnica, sino mantener la concentración: «Las intervenciones quirúrgicas largas no sólo ponen a prueba las habilidades quirúrgicas, sino también la disciplina, la resistencia y la capacidad de gestionar los propios recursos físicos y mentales».
La tecnología -como la imagen avanzada, los sistemas de navegación y la monitorización en tiempo real- mejora la precisión y la seguridad. La colaboración eficaz entre subespecialistas garantiza transiciones fluidas durante las operaciones con varios equipos. Por último, la gestión de la fatiga física y mental mediante pausas estructuradas, conciencia ergonómica y apoyo mutuo es esencial para mantener el rendimiento en el quirófano.
Más allá de la cirugía más larga: aprender juntos en Sermo
La separación de Ganga y Jamuna Shrestha en 2001 sigue siendo un momento decisivo en la historia de la cirugía: 103 horas de precisión, resistencia e innovación que superaron los límites de lo que la medicina podía lograr. Desde la planificación pionera de la RV hasta la coordinación multidisciplinar sin fisuras, el caso sigue influyendo en la forma en que se abordan hoy en día las cirugías complejas de alto riesgo.
En todas las especialidades, las operaciones ultralargas -desde los trasplantes multiorgánicos hasta las intrincadas reconstrucciones neuroquirúrgicas- exigen los mismos ingredientes básicos: preparación meticulosa, tecnología avanzada, trabajo en equipo cualificado y estrategias para combatir la fatiga. Los avances modernos en anestesia, diagnóstico por imagen y cuidados perioperatorios han ampliado las posibilidades, pero el éxito sigue dependiendo de la disciplina y la resistencia del equipo quirúrgico.
En Sermo, los médicos comparten estas lecciones en tiempo real, ofreciendo relatos sinceros de sus casos más difíciles, los retos a los que se enfrentaron y las soluciones que funcionaron. Comunidades como Sermo se han convertido en espacios contemporáneos vitales en los que los médicos informan, aprenden y critican casos quirúrgicos complejos. Estas reflexiones entre iguales convierten experiencias quirúrgicas extraordinarias en conocimientos prácticos que pueden mejorar los resultados en todo el mundo.
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