Los principales problemas éticos de la sanidad en 2025


La primera y más importante máxima de la industria sanitaria es Primum non nocere, o «Primero, no hagas daño». Suena bastante sencillo, pero el sector sanitario es complejo, y todos los que trabajan en este exigente campo se enfrentan a diario a decisiones difíciles. Comprender los distintos retos éticos de la asistencia sanitaria te capacitará para tomar decisiones más informadas que sean mejores para los pacientes y para tu propio bienestar mental. Cualquier profesional sanitario, ya sea médico, enfermero o administrador, debe tener unos elevados estándares éticos. Para ayudarte a navegar por estas normas, a continuación encontrarás un resumen de los problemas legales y éticos más comunes en la asistencia sanitaria y cómo tratar las infracciones éticas.

Qué son las cuestiones éticas en la asistencia sanitaria: 4 principios clave

Los dilemas éticos relacionados con la asistencia sanitaria son un campo de la ética aplicada que se ocupa de la toma de decisiones morales que el personal médico debe aplicar durante la práctica médica. Los valores morales y éticos en medicina suelen variar según el país y la cultura. Tom L. Beauchamp y James F. Childress han desarrollado un enfoque estándar o código ético para los temas cruciales de la asistencia sanitaria, que es válido más allá de fronteras y culturas. Estas directrices para los profesionales sanitarios ayudan a resolver o evitar dilemas éticos cuando se ponen a prueba los principios morales médicos.

el marco normativo ético incluye la autonomía, la beneficencia, la justicia y la no maleficencia

Este marco de normas éticas abarca cuatro principios clave para la toma de decisiones éticas en el sector sanitario.

  1. Autonomía – Obtener los deseos del paciente para proteger su autonomía.
  2. Beneficencia – Tratar de actuar en el mejor interés del paciente.
  3. Justicia – Navega por el debido proceso para determinar dónde están los límites de la asistencia sanitaria.
  4. No maleficencia – Designar el daño y determinar cómo evitarlo.

Las organizaciones y los profesionales sanitarios deben colaborar con los pacientes para comprender y equilibrar sus necesidades, derechos humanos y deseos como seres humanos. Por ejemplo, ¿iría contra el código ético de los profesionales sanitarios proporcionar una transfusión de sangre a un Testigo de Jehová aunque le salvara la vida? La asistencia sanitaria moderna es colaborativa, y hablar con los pacientes es clave para evitar violaciones éticas en la asistencia sanitaria. Los médicos y los funcionarios de la sanidad pública nunca deben hacer suposiciones sobre las necesidades y los deseos de un paciente. Pide el consentimiento informado y sigue los protocolos de seguridad para garantizar que se respetan los principios éticos.

Ejemplos de dilemas éticos en la asistencia sanitaria

Siempre que un paciente se somete a un tratamiento, hay que negociar cuestiones de ética médica. Las cuestiones relacionadas con las listas de espera, el acceso a los recursos médicos y las decisiones sobre el tratamiento correcto plantean dilemas éticos. Atención: ético no es lo mismo que legal. Algo puede no ser ético pero ser perfectamente legal.

Las cuestiones relacionadas con las listas de espera, el acceso a los recursos médicos y las decisiones sobre el tratamiento correcto plantean dilemas éticos.

Por ejemplo, si la sala de urgencias está constantemente atascada, no es legalmente obligatorio que el centro sanitario o los administradores del hospital aceleren su trabajo. En cambio, podría considerarse ético plantear la cuestión al equipo directivo del hospital para encontrar formas de ayudar a más pacientes, más rápidamente.

Otros ejemplos de cuestiones éticas en la asistencia sanitaria son la priorización del tratamiento. ¿Quién necesita atención inmediata y quién debe esperar? Dentro de la donación de órganos, ¿es ético dar un hígado compatible a un paciente mayor que sufrió alcoholismo cuando un paciente más joven también se beneficiaría de ese hígado?

Las consideraciones éticas en la asistencia sanitaria son complejas, y a veces incluso la decisión correcta puede no parecer el enfoque más ético. Puede ser difícil enfrentarse a dilemas éticos, sobre todo en una urgencia vital, pero a continuación exponemos ejemplos comunes, principios y buenas prácticas sobre cómo la dirección sanitaria, las organizaciones profesionales y los profesionales sanitarios pueden mantener un comportamiento ético.

Cuestiones y normas éticas más comunes en la asistencia sanitaria

El mundo de la medicina evoluciona constantemente, y a medida que cambia la tecnología médica, los médicos se enfrentan a una serie de nuevas cuestiones éticas. En una reciente encuesta de Sermo en la que se preguntaba a los médicos cuáles eran las principales implicaciones médicas a las que se enfrentaban, el resultado más común fue el equilibrio entre la calidad y la eficiencia de la atención al paciente. Las respuestas sobre dilemas éticos incluían:

  • 21% Equilibrio entre calidad asistencial y eficacia
  • 17% Asignación de medicamentos o herramientas de apoyo limitadas
  • 17% Abordar los problemas del final de la vida
  • 15% Abordar el acceso a la asistencia
  • 15% Confidencialidad del médico y del paciente
  • 13% Asignación de órganos de donantes limitados

Cuando se les preguntó qué otras cuestiones éticas y consideraciones éticas principales afrontan los médicos en medicina, las respuestas incluyeron:

Los seguros dictan la atención médica. Las compañías de seguros retrasan o deniegan las operaciones.

Neurocirugía, EE.UU.

No puedes informar a los que realmente pueden estar cobrando por ser la causa subyacente del problema.

Medicina Interna, EE.UU.

Superar un dilema ético en medicina no es blanco o negro, como ocurre con las acciones lícitas/ ilícitas. Examinemos algunas de las principales consideraciones éticas médicas a las que se enfrentan hoy los profesionales y el personal sanitario.

1. Confidencialidad del paciente

Uno de los mayores problemas legales y éticos de la asistencia sanitaria es la privacidad y confidencialidad del paciente. Por eso, el 15% de los encuestados señalaron que la confidencialidad médico-paciente es su principal cuestión ética en el ejercicio de la medicina. Los proveedores y empleados sanitarios tienen la obligación de asegurar y proteger la privacidad de todos los historiales médicos e información sanitaria de los pacientes. Según la Ley de Portabilidad y Responsabilidad de los Seguros Sanitarios (HIPAA), las violaciones de la privacidad de los pacientes pueden llevar a la suspensión y al despido.

Sin embargo, existen zonas grises, que pueden conducir inadvertidamente a violaciones éticas en la asistencia sanitaria. Por eso es vital estudiar ética y, en lugar de evitar los dilemas éticos, afrontarlos con conocimientos empíricos y principios éticos sólidos. Por ejemplo, ¿causaría más daño que beneficio ocultar aspectos del estado médico de un paciente? Del mismo modo, lo contrario podría ser cierto dependiendo de tus creencias personales y de tus experiencias en la vida profesional.

Para más información sobre la confidencialidad del paciente en la información sanitaria, consulta esta inmersión profunda en la confidencialidad del paciente en la asistencia sanitaria.

2. Consentimiento informado

1 de cada 4 médicos encuestados afirma que el consentimiento informado es una de las principales preocupaciones éticas. Es una piedra angular de la asistencia sanitaria ética, que garantiza que los pacientes comprendan su estado de salud, los tratamientos propuestos, los riesgos y beneficios potenciales y las opciones alternativas antes de tomar decisiones autónomas. Sin embargo, a menudo surgen problemas éticos en torno al consentimiento informado. Los retos pueden incluir la capacidad del paciente para dar su consentimiento informado, sobre todo en casos de deterioro cognitivo, enfermedad grave o cuando se trata de menores. Las barreras lingüísticas o las diferencias culturales también pueden complicar el proceso, dificultando la transmisión eficaz de la información y garantizando una verdadera comprensión. Por ejemplo, si un médico utiliza una jerga médica muy técnica sin una explicación adecuada, un paciente puede firmar un formulario de consentimiento sin comprender plenamente las implicaciones de su tratamiento, comprometiendo así su autonomía y pudiendo dar lugar a resultados subóptimos para el paciente.

Otro ejemplo de cuestiones éticas en la asistencia sanitaria relacionadas con el consentimiento informado son las situaciones en las que la familia o los cuidadores de un paciente intentan anular sus deseos, o cuando hay presiones de los profesionales médicos para que elija una vía de tratamiento específica. Equilibrar el principio de beneficencia (actuar en interés del paciente) con el derecho del paciente a la autodeterminación requiere una cuidadosa toma de decisiones éticas. Los profesionales sanitarios deben asegurarse de que el consentimiento informado sea un diálogo continuo, no un hecho aislado, que permita una educación y aclaración continuas del paciente para mantener los más altos niveles éticos en la práctica médica.

3. Médico-médico (SAF) y la eutanasia

El suicidio asistido por un médico (SAF) y la eutanasia se encuentran entre las cuestiones éticas más polémicas de la asistencia sanitaria, suscitando un intenso debate en los ámbitos médico, jurídico y moral, con aproximadamente un 60% de médicos que votan a favor del SAF y un 40% que se oponen. El dilema ético surge del conflicto entre la autonomía del paciente y su derecho a la autodeterminación al final de la vida, y el principio fundamental de la profesión médica de «no hacer daño» (no maleficencia) y preservar la vida. Mientras que algunos argumentan que permitir que un enfermo terminal elija el momento y la forma de su muerte respeta su dignidad y alivia el sufrimiento, los detractores expresan su preocupación por los posibles abusos, la santidad de la vida, el impacto en la relación médico-paciente y el papel de los profesionales sanitarios a la hora de facilitar la muerte.

La complejidad de las consideraciones éticas del SAF se ve amplificada por factores como la capacidad mental del paciente, la posible coacción, la disponibilidad de cuidados paliativos alternativos y las distintas creencias religiosas y culturales. Navegar por estas delicadas cuestiones del final de la vida requiere una cuidadosa atención al consentimiento informado, garantizando que la decisión del paciente sea voluntaria, bien meditada y libre de presiones externas. En la actualidad, 18 jurisdicciones de todo el mundo han legalizado las prácticas de muerte asistida, incluida la eutanasia y/o el suicidio asistido por un médico. A medida que más jurisdicciones consideran o legalizan la muerte asistida, las organizaciones y los profesionales sanitarios se enfrentan al reto continuo de desarrollar directrices claras y marcos éticos que equilibren la compasión, los derechos individuales y los valores fundamentales de la medicina, al tiempo que abordan las profundas implicaciones morales y prácticas para la atención al paciente.

4. Mejorar el acceso a la asistencia sanitaria

Según cifras de la Oficina del Censo de Estados Unidos, 294,6 millones de personas tenían seguro médico en 2017, una cifra récord. A pesar de ello, uno de cada cinco adultos estadounidenses decidió no acudir a los servicios sanitarios en 2017 porque no tenía seguro médico. El elevado coste tanto de la asistencia sanitaria como de las pólizas de seguro asociadas genera dilemas éticos, razón por la cual el 15% de los participantes en la encuesta de Sermo destacaron esta cuestión como su principal problema ético. Y no son sólo los costes los que entran en conflicto con el acceso patente a la atención sanitaria.

¿Es ético rechazar a alguien que necesita tratamiento médico basándose en la situación de su seguro? ¿Es ético que los hospitales o algunos profesionales sanitarios cobren tanto por un tratamiento? Las huelgas pueden perturbar la atención al paciente y crear dilemas éticos con los que muchos profesionales sanitarios se sienten incómodos. No se trata sólo de una cuestión ética en medicina, sino de un debate que a menudo se plantea en política sobre cómo quiere la sociedad que funcione su sistema sanitario. Se trata de un debate que ha hecho estragos durante décadas en EEUU, sin final a la vista. Desde el punto de vista político, EE.UU. lo considerará la cuestión ética definitoria de nuestro tiempo, en la que la rentabilidad frente a la salud pública entran en conflicto directo, especialmente con los tratamientos de alto coste y que alteran la vida, como el tratamiento del cáncer. Más recientemente, las regulaciones gubernamentales en EEUU han restringido el acceso de las mujeres a la atención sanitaria reproductiva, una situación polémica para muchos estadounidenses.

Uno de los mayores problemas legales y éticos de la asistencia sanitaria es la confidencialidad del paciente

5. Equilibrio entre calidad asistencial y eficiencia

Mantener una alta calidad asistencial y, al mismo tiempo, luchar por la eficiencia es un reto ético importante, como señaló el 21% de los médicos encuestados. Este delicado equilibrio exige a menudo que los profesionales sanitarios tomen decisiones difíciles que afectan al bienestar del paciente y a la asignación de recursos. Por ejemplo, un hospital puede verse presionado para reducir los tiempos de espera de los pacientes, lo que podría dar lugar a citas más breves o a exploraciones menos minuciosas. Esta priorización de la eficiencia puede plantear cuestiones éticas sobre si se está comprometiendo el nivel de atención en aras de la rapidez.

El dilema ético se agrava cuando se consideran las presiones financieras que sufren los sistemas sanitarios. Recortar gastos puede ser beneficioso si se hace con cuidado. Pero sin una planificación cuidadosa, se corre el riesgo de socavar la calidad de la asistencia, la moral del personal y los resultados de los pacientes. Las decisiones sobre la dotación de personal, la adopción de nuevas tecnologías o la duración de las estancias de los pacientes pueden verse influidas por el deseo de eficiencia, lo que puede llevar a un compromiso con unos resultados óptimos. Navegar por estas cuestiones éticas requiere un compromiso con la atención centrada en el paciente y una cuidadosa consideración de cómo las iniciativas de eficiencia afectan a la toma de decisiones morales y a las normas éticas generales de la profesión médica.

6. Órdenes de no resucitar (DNR)

Las órdenes de no reanimar siempre han sido un controvertido dilema ético médico, como demuestra el 17% de los encuestados que afirman que las cuestiones relacionadas con el final de la vida son el principal problema ético al que se enfrentan. Esta orden indica al personal sanitario que no practique la reanimación cardiopulmonar (RCP) si el corazón del paciente deja de latir o deja de respirar. Estas órdenes sólo pueden redactarse en consulta con un médico y un paciente. Sin embargo, una cuestión ética en la asistencia sanitaria es ¿qué ocurre cuando un paciente muestra claramente una orden de no reanimar?

En 2017, un hombre de Florida se tatuó en el pecho una orden de no reanimar. Aunque se cuestionó la gravedad del tatuaje, el hombre no podía respirar ni hablar, por lo que la unidad de cuidados intensivos decidió respetar el mensaje y optó por no iniciar la reanimación cardiopulmonar. Estos dilemas éticos y morales son difíciles de manejar para todos los profesionales y el personal sanitario. Desde un punto de vista ético, las órdenes de no reanimar deben sopesar el grado de dolor que conlleva el tratamiento en comparación con los posibles beneficios. En consecuencia, abordar las cuestiones relacionadas con el final de la vida puede ser uno de los principales retos sanitarios para los médicos y las organizaciones sanitarias. Para obtener más información sobre las órdenes de no reanimar y resolver las cuestiones éticas según el código deontológico, evitando al mismo tiempo problemas legales y consecuencias negativas, consulta este recurso.

El 13% de los encuestados por Sermo opinan que la asignación de órganos de donantes limitados es el principal problema ético en la asistencia sanitaria

7. Asignación de los limitados órganos y recursos de los donantes

El 13% de los encuestados por Sermo opinó que la asignación de órganos de donantes limitados es la principal cuestión ética en la asistencia sanitaria, mientras que el 17% opinó lo mismo sobre la medicación y las herramientas. Y no es de extrañar, teniendo en cuenta que en Estados Unidos más del 95% de los norteamericanos están a favor de ser donantes de órganos, pero sólo el 58% están realmente registrados como donantes. Actualmente hay 105.000 personas esperando un trasplante de órganos en todo el país; sin embargo, en 2024 hubo 17.000 donantes fallecidos y más de 7.000 trasplantes de donantes vivos. Los donantes vivos suelen donar un riñón o una parte del hígado.

Por eso es muy importante la investigación sobre las consideraciones éticas de los órganos de donantes limitados, para aumentar el número de donantes vivos. Para más información sobre cuestiones éticas en la donación de órganos, lee Principios éticos en la asignación de órganos humanos.

Además, los medicamentos y las herramientas pueden ser cuestiones éticas difíciles de gestionar. La medicación es la forma más común de curar una enfermedad. Además, los medicamentos de acción aguda se utilizan como terapia coadyuvante de un método de tratamiento primario (por ejemplo, la cirugía). Sin embargo, un número cada vez mayor de medicamentos son de suministro limitado, lo que significa que no todos los pacientes reciben la medicación que necesitan, dando lugar a conflictos morales.

Los problemas jurídicos más comunes a los que se enfrentan los médicos

Aunque a menudo están entrelazadas, las cuestiones legales y éticas de la asistencia sanitaria poseen características distintas. Las cuestiones jurídicas suelen estar codificadas en leyes y reglamentos, con sanciones claras en caso de incumplimiento. Las cuestiones éticas, por otra parte, se refieren a principios y valores morales, que guían decisiones que pueden no ser legalmente obligatorias, pero que se consideran moralmente correctas.

Por ejemplo, la obligación del médico de mantener la confidencialidad del paciente es tanto un requisito legal en virtud de la HIPAA como un imperativo ético. Sin embargo, la decisión de retirar el soporte vital a un paciente, aunque legalmente permisible en determinadas circunstancias, a menudo implica profundas consideraciones éticas relativas a la autonomía y la calidad de vida del paciente.

Los médicos en Sermo identificaron los siguientes como los problemas legales más comunes a los que pueden enfrentarse:

  • Mala praxis del sistema sanitario (38%)
  • Leyes emergentes sobre telemedicina (19%)
  • Reclamaciones falsas (16%)
  • Cuestiones antimonopolio (15%)
  • Cumplimiento de la HIPAA (12%).

La sanidad funciona dentro de marcos legales estrictos, que influyen en todo, desde la atención al paciente hasta la administración. El cumplimiento es crucial para la seguridad del paciente, la integridad institucional y la sostenibilidad del sistema. Los profesionales deben comprender estas legalidades para evitar sanciones graves, daños a la reputación y pérdida de la licencia.

En una encuesta reciente de Sermo, un asombroso 91% de los médicos afirmaron que creen que es necesario revisar las leyes sanitarias actuales. Muchas leyes y reglamentos sanitarios se establecieron antes de la aparición de nuevas tecnologías y modelos de prestación de asistencia, lo que da lugar a lagunas y zonas grises. La continua evolución de la tecnología médica, las modalidades de tratamiento y los valores sociales exige una frecuente reevaluación de las leyes sanitarias.

Cuestiones antimonopolio y ACO

Las Organizaciones de Atención Sanitaria Responsable (ACO) están diseñadas para mejorar la coordinación de la atención al paciente y reducir los costes sanitarios. Para los médicos individuales, la participación en una ACO implica colaborar con otros proveedores de asistencia sanitaria. Aunque esta colaboración ofrece ventajas para los pacientes, también puede plantear problemas antimonopolio si se percibe como una reducción de la competencia o una fijación de precios en el mercado. Esto significa que los médicos se enfrentan a una responsabilidad potencial, ya que su participación podría dar lugar a recursos legales en virtud de las leyes antimonopolio si las acciones de la ACO se consideran anticompetitivas, incluso sin intención de violar la ley.

Por ejemplo, una ACO que incluya a la mayoría de los especialistas de una zona determinada y empiece a dictar los precios podría considerarse que limita la elección del paciente y aumenta los costes, exponiendo potencialmente a los médicos participantes a responsabilidades. Por lo tanto, es crucial que los médicos busquen asesoramiento jurídico antes de unirse a una ACO para comprender los posibles riesgos antimonopolio y garantizar el cumplimiento. Tanto los médicos como la ACO deben cumplir las leyes antimonopolio relativas a la cuota de mercado, los contratos exclusivos y la colaboración entre competidores. Además, la ACO y sus participantes deben supervisar periódicamente las operaciones, incluido el análisis de la cuota de mercado y las condiciones contractuales, para identificar y abordar cualquier posible riesgo antimonopolio.

Demandas por falsas reclamaciones y denuncias de irregularidades

La Ley de Falsas Reclamaciones (FCA) es una poderosa herramienta utilizada para combatir el fraude contra programas sanitarios públicos como Medicare y Medicaid. Los denunciantes, a menudo empleados actuales o antiguos, pueden presentar demandas qui tam en nombre del gobierno, sacando a la luz prácticas de facturación fraudulentas, comisiones ilegales y otras actividades ilícitas. Si el gobierno interviene y gana el caso, el denunciante tiene derecho a un porcentaje de los fondos recuperados. Un caso habitual es el de la codificación excesiva, en el que los proveedores facturan un servicio más caro del que realmente se ha prestado. Un ejemplo destacado fue el acuerdo de 25 millones de dólares alcanzado por CareAll Management LLC, un proveedor de servicios sanitarios a domicilio con sede en Tennessee. CareAll fue acusada de presentar reclamaciones falsas a Medicare y Medicaid exagerando la gravedad de las afecciones de los pacientes y facturando servicios médicamente innecesarios para aumentar el reembolso.

Mala praxis del sistema sanitario

La negligencia médica sigue siendo una importante preocupación jurídica para los profesionales e instituciones sanitarios. Se produce cuando la negligencia de un profesional sanitario provoca lesiones o la muerte del paciente. La principal causa de demandas por negligencia médica son los errores de diagnóstico, que representan aproximadamente el 33% de todas las denuncias por negligencia. Los errores de diagnóstico, incluidos la falta de diagnóstico, el diagnóstico tardío y el diagnóstico erróneo, encabezan sistemáticamente la lista de reclamaciones, seguidos de los errores relacionados con la cirugía (23%) y los errores de tratamiento (18%).

Probar una negligencia suele requerir demostrar una desviación de la norma de atención aceptada. Por ejemplo, que un cirujano deje un objeto extraño dentro de un paciente durante una intervención quirúrgica es un caso claro de mala praxis; otros incluyen ignorar las normas profesionales y una atención postoperatoria negligente.

Nuevas leyes sobre telemedicina

La pandemia de COVID-19 aceleró la adopción de la telemedicina, pero el marco jurídico aún está poniéndose al día. Entre los principales retos se encuentran la concesión de licencias en distintos estados o países, las políticas de reembolso y la seguridad de la información de los pacientes en las consultas virtuales. Aunque muchos estados y países renunciaron temporalmente a los requisitos de licencia durante la pandemia, todavía se están elaborando normativas a largo plazo para los médicos que tratan a pacientes en distintas ubicaciones geográficas.

Garantizar la transmisión segura de los datos de privacidad del paciente durante las consultas virtuales es primordial para cumplir la HIPAA y otras normas de privacidad, y para evitar cualquier problema legal futuro. Por ejemplo, si un médico con licencia sólo en California proporciona una consulta virtual a un paciente situado en Texas, donde no tiene licencia, podría ser objeto de acciones legales en Texas por ejercer sin licencia, aunque la atención prestada fuera adecuada.

La Ley de Portabilidad y Responsabilidad de los Seguros Sanitarios

La HIPAA establece normas nacionales para proteger la información sanitaria sensible de los pacientes (PHI). Su incumplimiento puede acarrear multas importantes e incluso cargos penales. Los médicos en ejercicio deben aplicar medidas de seguridad sólidas para proteger la PHI electrónica, realizar evaluaciones periódicas de los riesgos y formar a su personal en los protocolos de la HIPAA. Entre las infracciones más comunes están el acceso no autorizado a los historiales de los pacientes, la eliminación inadecuada de la información de los pacientes y las infracciones debidas a ciberataques.

La Oficina de Derechos Civiles (OCR) del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de EE.UU. ha aumentado la aplicación de la ley, con multas que ahora oscilan entre 13.785 y 63.973 dólares por infracción y topes anuales que alcanzan los 2 millones de dólares para los casos más graves que implican una negligencia intencionada que no se corrige con prontitud. Excellus Health Plan tuvo que hacer frente a una sanción de 5,1 millones de dólares en 2021 por infracciones de la HIPAA relacionadas con el Derecho de Acceso, una de las mayores multas de los últimos años, lo que ilustra el interés de la OCR por el acceso de los pacientes a sus historiales médicos.

Licencias y credenciales

Mantener unas licencias y credenciales adecuadas es fundamental para todos los profesionales sanitarios. Esto implica verificar las cualificaciones, formación y experiencia de un profesional. Los errores u omisiones en este proceso pueden tener graves repercusiones legales, incluidas medidas disciplinarias por parte de las juntas médicas estatales y la pérdida de privilegios. Como médico en ejercicio, mantener actualizadas las licencias y credenciales no es sólo una formalidad, sino una salvaguardia legal. La acreditación verifica tus cualificaciones, formación e historial profesional, y cualquier laguna o inexactitud puede acarrear graves consecuencias. Ejercer con una licencia caducada, certificaciones obsoletas o documentación incompleta puede exponerte a acciones disciplinarias de las juntas médicas estatales, responsabilidad por mala praxis o incluso pérdida de privilegios hospitalarios. En algunos casos, facturar servicios sin las credenciales adecuadas también puede dar lugar a acusaciones de fraude a las aseguradoras. Para proteger tu carrera y tu reputación, es esencial que realices un seguimiento proactivo de las fechas de renovación y te asegures de que tus credenciales están al día y son totalmente verificables.

Cómo gestionar los riesgos y las violaciones éticas en la asistencia sanitaria

Los dilemas morales y las cuestiones éticas suponen una carga para médicos, enfermeras y personal administrativo. El 47% de los médicos de Sermo se han enfrentado a dilemas éticos en su propia consulta. Cuando se les preguntó: «¿Cómo reduces los riesgos éticos en tu consulta?» los miembros de Sermo identificaron estrategias como crear una cultura de integridad (31%), evaluar con precisión las necesidades/recursos de los pacientes (31%), crear una base sólida de apoyo (22%) y establecer un enfoque centrado en los valores (16%).

Evaluar con precisión las necesidades y recursos de los pacientes

Evaluar eficazmente las necesidades y los recursos del paciente exige que los médicos equilibren la comunicación empática con los límites profesionales. Comprender los factores socioeconómicos es vital para la asistencia, pero debe evitarse el interrogatorio intrusivo sobre las finanzas personales a menos que sea clínicamente necesario. Los médicos deben recopilar respetuosamente la información esencial para garantizar que los pacientes se sientan escuchados, no interrogados.

Mantener los límites también implica gestionar las expectativas en torno a los recursos en medio de las disparidades sanitarias. Los médicos defienden a los pacientes, pero también deben reconocer las limitaciones del sistema sanitario, lo que conduce a dilemas éticos como abordar el acceso a la asistencia (según el 15% de los médicos encuestados) o asignar recursos limitados (según el 17% de los encuestados). La comunicación transparente de las limitaciones del tratamiento, la exploración de opciones basadas en pruebas revisadas por expertos y la evitación de falsas promesas son fundamentales para generar confianza y mantener la integridad profesional.

Crear una base sólida de apoyo

Crear una base sólida de apoyo es crucial para que los médicos puedan navegar por las complejidades éticas inherentes a la asistencia sanitaria. Este apoyo puede proceder de diversas fuentes, como colegas, superiores y recursos internos del hospital. El 29% de los médicos encuestados afirmaron encontrar apoyo en los dilemas éticos en sus colegas, lo que pone de relieve la importancia de las redes de compañeros.

El 30% de los médicos pidieron ayuda a sus superiores profesionales, lo que indica el valor de un liderazgo y una tutoría fuertes para abordar los retos éticos. Establecer canales de comunicación claros y fomentar una cultura de diálogo abierto dentro de las organizaciones sanitarias puede capacitar a los médicos para debatir cuestiones éticas sin temor a represalias. Esto es especialmente relevante en un momento en que las noticias muestran un aumento del agotamiento y los problemas de salud mental de los médicos, lo que subraya la necesidad de sistemas de apoyo sólidos que vayan más allá de la resistencia individual.

Construye una cultura de integridad

Crear integridad en la asistencia sanitaria es crucial para la seguridad y la confianza de los pacientes. Los pilares clave incluyen mecanismos de denuncia abiertos y protegidos (como líneas directas) para preocupaciones y errores, formación ética exhaustiva con casos del mundo real (más allá del cumplimiento básico), y una comunicación ética coherente y un modelo de liderazgo. En una época de fraudes médicos, filtraciones de datos y conflictos de intereses, una cultura de integridad sólida es una defensa vital, que reconstruye la confianza del paciente.

¿Cómo deben manejar los médicos la denuncia de cuestiones éticas, manteniendo al mismo tiempo los límites personales y profesionales y conservando una cultura de integridad? Una encuesta de Sermo proporcionó estas ideas.

  • 36% Informar de la conducta a las autoridades clínicas apropiadas, como el órgano de revisión por pares del hospital o la sociedad médica local o estatal.
  • 22% Proteger la intimidad del paciente
  • 16% Informar de la presunta infracción a las autoridades competentes
  • 14% Enfréntate a las personas implicadas en la violación ética
  • 10% Denuncia la conducta directamente a la junta estatal de licencias

La transparencia y la responsabilidad son primordiales. Esto significa fomentar la revelación honesta de los errores y el aprendizaje, pasando de una «cultura de la culpa» a una «cultura de la aceptación» en la que los errores son oportunidades de aprendizaje. Cuando los profesionales se sienten lo bastante seguros para expresar sus preocupaciones, retos y vulnerabilidades, pueden mejorar los resultados de los pacientes y reducir el agotamiento.

Establecer un enfoque centrado en los valores

Un enfoque centrado en los valores integra los principios básicos de la ética sanitaria -autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia- en todos los aspectos de la práctica. Esto implica no sólo comprender estos principios teóricamente, sino aplicarlos activamente en la toma de decisiones diaria, desde las interacciones individuales con los pacientes hasta las políticas organizativas más amplias. Al dar prioridad a estos valores fundamentales, los profesionales sanitarios y las organizaciones pueden fomentar una cultura en la que las consideraciones éticas sean fundamentales y guíen las decisiones sobre la atención al paciente, la asignación de recursos y la conducta profesional, reforzando así la confianza y promoviendo el bienestar de todas las partes interesadas.

He aquí un ejemplo paso a paso de cómo abordar las infracciones éticas en tu consulta. En primer lugar, reconoce e investiga el posible problema ético. Reúne diferentes disciplinas y crea un entorno en el que las personas puedan y se sientan cómodas hablando, independientemente de su antigüedad o responsabilidad principal, respetando los límites profesionales.

A continuación, una infracción ética debe clasificarse como un problema de proceso o un problema normativo. Recuerda que algo puede seguir siendo un comportamiento poco ético aunque resulte ser perfectamente legal. Por ejemplo, cuando un padre se niega a apoyar los deseos de un paciente, ¿cuál es la política de la clínica o el hospital sobre la forma correcta de proceder?

He aquí ejemplos más matizados de estrategias de gestión ética utilizadas por los profesionales sanitarios:

  • Proporcionar actualizaciones periódicas sobre el Código Ético de ASHA y las mejores prácticas de privacidad de datos.
  • Rompe los silos y permite que distintos miembros del personal se reúnan para debatir el tema.
  • Establece una cadena de mando clara para cuando haya que escalar cuestiones éticas o cuando sea necesario tomar decisiones en grupo.
  • Crea un entorno en el que se dé prioridad a los deseos del paciente. Esto incluye el consentimiento informado, la revisión de las órdenes de medicación cuestionables y la participación de los familiares cuando proceda.
  • Contrata a expertos en ética para que trabajen junto a los equipos médicos o crea comités de ética para revisar el proceso de toma de decisiones, los derechos del paciente, las normas morales y los derechos morales, en relación con el caso concreto.

Los profesionales sanitarios deben adherirse a las normas y directrices profesionales para garantizar la prestación de una asistencia de alta calidad, la seguridad del paciente y las prácticas éticas. Estas normas son esenciales para mantener la confianza de los pacientes, las familias y la comunidad en general. Aunque las teorías éticas pueden variar según el país y el entorno sanitario, he aquí algunas normas profesionales comunes que deben aplicarse en las empresas sanitarias:

  1. Normas de atención clínica:
    • Cumplimiento de las directrices basadas en la evidencia para el diagnóstico, el tratamiento y los cuidados.
    • Seguimiento y mejora continuos de los resultados clínicos.
    • Tratamiento rápido del dolor y control de los síntomas.
    • Compromiso con las medidas de control y prevención de infecciones.
  2. Atención centrada en el paciente:
  3. Normas de seguridad:
    • Aplicación de protocolos de seguridad del paciente, incluida la conciliación de la medicación y los procedimientos de identificación del paciente.
    • Notificación e investigación de acontecimientos adversos o cuasi accidentes.
    • Reducción de las infecciones asociadas a la asistencia sanitaria y otros daños evitables.
    • Gestión eficaz de los errores médicos y divulgación cuando se producen.
  4. Normas éticas:
    • Adhesión a principios éticos, como la beneficencia, la no maleficencia, la autonomía y la justicia.
    • Protección de la información del paciente, confidencialidad y privacidad del paciente.
    • Procesos de consentimiento informado para tratamientos, procedimientos e investigación.
    • Resolución de dilemas éticos mediante consulta a los comités de ética cuando sea necesario.
  5. Formación continua y competencia:
  6. Documentación y registro:
    • Documentación precisa y completa de la atención al paciente, así como de cualquier visita de seguimiento.
    • Introducción puntual de la información del paciente y de los proveedores de asistencia sanitaria en las historias clínicas electrónicas (HCE).
    • Protección de los historiales de los pacientes y cumplimiento de la normativa sobre privacidad de datos.
  7. Colaboración y trabajo en equipo:
  8. Utilización y eficiencia de los recursos:
    • Uso responsable de los recursos sanitarios, incluidas las pruebas diagnósticas y los tratamientos.
    • Esfuerzos para minimizar los residuos sanitarios.
    • Seguimiento y control de los costes sanitarios manteniendo la calidad asistencial para promover la salud.
  9. Educación del paciente y la familia:
    • Proporcionar a los pacientes y sus familias información sobre sus enfermedades, opciones de tratamiento y autocuidados.
    • Ayudar a los pacientes a tomar decisiones informadas sobre su asistencia sanitaria.
  10. Mejora de la calidad:
    • Evaluación periódica de los servicios y procesos sanitarios.
    • Aplicación de iniciativas de mejora de la calidad para mejorar los resultados y la seguridad de los pacientes.
    • Medición e información de las métricas de rendimiento.

No hay vuelta de hoja: surgirán problemas éticos. Lo que importa es que, como parte de un sistema asistencial centrado en el paciente, la ética esté en primer plano.

Mediante la creación y el mantenimiento de un código ético, el debido proceso, protocolos de seguridad y la persona adecuada responsable de gestionar el dilema ético, los profesionales sanitarios pueden gestionar con éxito los posibles problemas éticos.

Conclusión

Navegar por las dimensiones legales y éticas de la asistencia sanitaria puede ser desalentador. Pero no hay razón para sufrir solo. Como se ha destacado en este artículo, principios éticos como la autonomía y la beneficencia sirven de guías fundamentales para la atención al paciente, mientras que dilemas comunes, como la limitación de recursos, las decisiones sobre el final de la vida y la confidencialidad del paciente, ponen a prueba con frecuencia estos principios. En última instancia, una comunicación clara y honesta es clave para navegar por estas situaciones complejas y mantener una práctica ética.

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